Desamor
¿Qué importa si el cielo es gris, celeste o morado? La verdad que todo le es bello a quién está enamorado.
Aún si empieza la tormenta y todo esta de cabeza. Aún con todo eso la sonrisa del enamorado aparece sin razón a iluminar el corazón.
Pero no todo es alegría para quién está enamorado. Hay veces en que el corazón no le corresponde al amor, es entonces que nace el desamor. Ese que te quita el sueño con pensamientos todas las noches, ese que al recordar su imagen o su nombre hace un nudo en la garganta que termina en llanto amargo aguantado en el alma, ese que te frustra al no encontrar el por qué de las cosas.
El amor no daña, la soledad tampoco.
Lo que daña es el alma, el "yo" de uno mismo que no quiere soltar lo que tanto quiso para él mismo. Que vivió los sueños que quizá nunca le pertenecieron. Dicen que la vida es un viaje sin fin en el cual buscamos el propósito de nuestra existencia, dicen también que no hay sentido de vivir la vida si no amamos. Quiza nuestro propósito es algo así como un punto medio entre todas las posturas habias y por haber.
Quizá existimos para amarmos a nosotros mismos de tal modo que no dejemos de amar a las demás personas.
¿Entonces qué debo hacer con esta frustración que siento dentro mío? Ese vaivén de emociones que a veces están y otras no. Esa sonrisa culpable, esa ausencia interminable. Algún día espero mirar atrás y sentir paz en lugar de dolor. Es difícil dejar ir, pero también es difícil quedarse...
Comentarios
Publicar un comentario