Lo que aprendí en AMORir : Traumas.
"Los traumas son piezas mal acomodadas de tu propio rompecabezas, vuelve al pasado solo con el fin de acomodarlas para tener paz en el presente."
La sanidad interior la descubrí 4 años atrás aproximadamente, y no fue algo que doy por hecho. Comprendí entonces que cada día tendré nuevas heridas y cada día debo ir y sanarlas. En el caso mío, decidí sanar cada herida en mi soledad con Dios, entregándosela a él y pidiéndole que me ayudara a perdonar, a soltar todo para tener de su paz.
Hoy escuchaba una de las clases del Huracán Dreyfus y solo sentía muy dentro mío que, sí, tengo un foco rojo en mi pasado reciente llamando mi atención para volver y atenderlo. Acomodar las piezas chuecas de mi propia historia, lo he vivido en el pasado, pero esta en especial me resulta difícil.
A inicios del mes de mayo, el hombre que amaba decidió que no estaba preparado para una relación. Es la relación más bonita que tuve hasta hoy, porque no me causó daño alguno. Sin embargo, tenía muchos temas pendientes que lo hacían vacilar entre idas y venidas. Considero que nunca me moví de donde estuve, pero sí era agotador el verlo ir y venir. Me cuestioné mi tristeza entonces ¿si él no es feliz a mi lado por qué debería retenerlo? Lo amé en su libertad, lo amé así como es: caóticamente maravilloso. Lo amo aún ahora y acepté su partida de mi vida, con quizá alguna esperanza de en un futuro la vida volviera a juntarnos y conocernos nuevamente.
De pronto recibí la noticia de que estaba embarazada, me cuestioné nuevamente el para qué ocurría esto, cuando ambos nos habíamos separado en amor y por amor a nosotros mismos. Al compartirle la noticia tuve tanto miedo de lo que pasaría.
Pero sucedió, ambos aceptamos el reto, vi como él cambió drásticamente su decisión y comenzaba a proyectarse con todo lo nuevo que vendría. Tuve miedo nuevamente, este nuevo Diego no lo conocía, sentí una mezcla de intuiciones dentro mío. Una de ellas me decía que algo no andaba bien y que no confiara en todo lo que estaba sucediendo, mientras que la otra me decía que aceptara lo nuevo y me uniera a toda esta nueva experiencia que nos sobrevenía.
A los pocos días fuimos al hospital, las revisiones y exámenes mostraron que ya no había gestación. Todo indicaba que había perdido al bebé cuando apenas lo descubrí.
Duelen las expectativas, porque eso fue lo que nos dolió. Las expectativas que yo cree en mi mente al recibir la noticia, al decidir confiar en los cambios que venían. SOLTAR, se volvió el protagonista de nuestra historia. Creo que la decisión de nuevamente separarnos, soltarnos, fue una decisión sabia. Y no puedo estar más feliz de que Diego haya sido quien la pusiera sobre la mesa, no puedo ser más feliz de entender que me ama tanto que entendió que tenía que soltarme para que yo pudiera sanar y él también. Aún cuando sabemos y somos conscientes de que nos amamos cada quién a su manera, entendimos que no podemos sacrificarnos por el otro.
Solté a mi bebé, comprendí que volvió a Dios, al TODO, y que allá estará bien. Comprendí que ahora solo quedo yo y debo hacer lo posible por convertirme en mejor persona cada día. Mi única competencia seré yo y a la vez mi compañera de vida.
Pese a que comprendí eso, alguna parte interna no lo aceptaba. Quizá lo inconsciente, lo que no controlo bien aún.
Después de unas semanas, los síntomas que aún tenía se intensificaron, volvió todo el caos al encenderse una esperanza del "quizás no lo perdí". Ahora me encuentro en exámenes para buscar lo que causa todo el desvarío hormonal. Siento que todo apunta hacia una falsa esperanza que yo misma me causé. ¿Por qué me la causé? Todo iba muy bien, estaba dándole un nuevo rumbo a mi vida, con amor hacia todas mis experiencias ¿quizá decidí boicotearme? ¿Qué necesidad había de volver al dolor desde el sufrimiento?
Repetir el ciclo por segunda vez, hizo darme cuenta que no había aprendido a aceptar las cosas como vinieran: paciencia y aceptación. Dos simples y prácticas cosas que a la vez no lo son. Me desespera esperar y me cuesta no tener el control de las cosas. El por qué son razones que ahora debo cuestionarme.
Hoy decidí hacerme una pausa y retomar las lecciones de AMORir, enfocarme en conectarme conmigo a través de un espejo. Debo reconocer que Dreyfus es un buen espejo para mí y me ha sido y es de mucha ayuda ahora que me encuentro aquí, en esta etapa medio confusa de mi vida.
Hoy decidí cambiar mi frecuencia de sufrimiento a amor, nuevamente, dejar de "futurear tanto" y de evitar mi pasado. Hoy decidí volver atrás, a esos hechos que sí me dolieron, aceptar con sinceridad y sin ninguna máscara. Me dolieron, me dolió ver como el hombre que amo se va de mi vida, me dolió perder a mi bebé no planeado pero muy amado. Me dolió aceptar todo esto con amor, pero decidí verlo con amor porque hacerlo es un acto de amor a mí. Si no amara estas experiencias dolorosas, ahora mismo estaría en mi cama llorando desconsoladamente y descuidándome como lo hice toda la semana pasada. Estaría buscándole "por qués" a la vida.
Necesitaba una "cachetada" que me volviera a la realidad, agradezco a Fiorella que me llamó a decirme "Dios no hace nada ni permite nada para destruirte la vida, eso iría en contra de su plan contigo". Solo escuchar esas palabras me hizo reaccionar, todos esos días no me estaba amando. Estaba haciéndome muchísimo daño al dejarme caer en sufrimiento, ansiedad y angustia de un futuro que quise y que no tendré.
Este escrito será mi reconciliación con mi pasado, solté a mi bebé y al hombre que amo. Confiando en que ellos están donde la vida decidió que estén, aceptaré las que las cosas sean como deban de ser y que pasen como deban pasar. Confiaré que tal como soñé ese día "Todo será bueno".
.Gris
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