Nubes Oscuras
Volvía del trabajo y a penas subí al bus me percaté de la Luna hermosa que alumbra a la noche. Me quedé observándola hasta que noté unas nubes oscuras muy espesas que empezaban a bordearla, poco a poco ellas la habían cubierto por las partes superiores. Daba la impresión de que fueran los párpados de un ojo y la Luna su pupila.
Aquél ojo parecía cada vez más cansado, hasta que de pronto se cerró. La sonrisa que había aparecido casi sin notarlo en mi rostro se fue desvaneciendo junto con aquel adormitado ojo.
¿cuánto tiempo tardará en moverse aquella nube oscura?
¿Y si es una de esas nubes grandes que esconde a la Luna por el resto de la noche?
Me hacía estas preguntas con el rostro un poco desanimado pero sin perder la esperanza. Entonces la vi, esa nube era pequeña y empezaba a verse nuevamente la gran belleza de la Luna. Mi rostro volvió a sonreír y una voz en mi cabeza decía:
"La Luna siempre estará allí, no importa que tan grande o pequeña sea la nube oscura, está pasará y la Luna nunca dejará de brillar."
Fue en ese momento que me di cuenta, en la vida tenemos nuestras nubes oscuras y espesas, algunas son pequeñas y pasan rápido. Otras mientras son grandes y parecen nunca acabar. Pero no te desanimes, la Luna no se ha ido, confía y cree. La Luna ha estado allí siempre aunque no la veamos, sólo hay que esperar a que aquella nube oscura termine de pasar.
Cuando llegue a casa habían nubes grises y menos espesas en el cielo medio despejado. Lograba ver el tintineo de algunas pequeñas estrellas y entre ellas buscaba mi Destello. No la encontré y me rendí, pero casi llegando a un parque cercano se me ocurrió levantar la mirada al cielo y respirar profundo. La encontré, mi Destello estaba ahí, como siempre la más brillante.
Les deseo una buena noche y nunca pierdan la esperanza. Nunca pierdan su Destello a causa de una nube oscura de la vida.
Gris
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