Caducidad de una Amistad


Soy consciente que cada persona que ha llegado a mi vida se termina yendo de ella. Pero toda regla general tiene excepciones. Había llegado a pensar que mis amigos eran la excepción, hasta hoy.

Tengo un resfriado horrible y el único lugar donde puedo estornudar libre de prejuicios es mi casa. Con el coronavirus vigente, todos pueden repelerte al mínimo estornudo. Pero no, en mi caso sé que no es coronavirus. Soy alérgica a la humedad y al polvo, es decir que, mientras viva en Lima mi nariz sufrirá demasiado. Súmale, estuve llorando por tres días ¿por qué? No lo sé. Todo iba muy bien, tengo dos emprendimientos que apenas son unos bebés en el mercado, tengo un trabajo muy bueno donde gano poco más del mínimo, mis ingresos me permiten: ahorrar, darme algún gusto y apoyar a mi familia; gané un concurso para publicar uno de mis escritos con la editorial Ficcionales (es un pequeño paso para cumplir mi sueño de niña: ser escritora), mi relación familiar con mi madre y hermanos ha mejorado. Todo estaba bien.

Bien, acepto que en el amor no me ha ido bien. Desde que me destrozaron el corazón e hicieron parrillada con él, no he vuelto a tener una relación. Conocí muchas personas, sí, pero quienes me interesaban no me hacían ningún caso y a quienes les interesaba no les correspondí. ¿Qué tontería no? Bueno mi conclusión fue que el amor es muy complicado y requiere de mucha atención y tiempo. Así que decidí ocuparme de mis "bebés" (es decir de los emprendimientos, no tengo hijos).



Sucede que tengo un mejor amigo, con quién hace meses rompimos la amistad. Y cuando algo se rompe no vuelve a ser lo mismo. Sí, suena raro hablar de una "ruptura amistosa", pero existe créeme. Duele quizá más que una amorosa. Cuando hablamos para retomar la amistad, yo ya me estaba resignando, quiero decir que mi proceso de aceptar que él ya no estaría más en mi vida estaba muy avanzado.

¿Haz vuelto más de una vez con tu ex? Bueno si tu respuesta es sí, me vas a entender. Pese a que estamos hablando de una amistad, todo cambió. Él no era el mismo y yo tampoco, trágico. No puedo creer como cambiáramos tanto en un par de semanas. 

Después de que me cocinaran el corazón, él fue quien me apoyó muchísimo. Me hubiera encantado enamorarme de él, quizá me hubiera cuidado más que cualquiera. Siéndote sincera no he vuelto a enamorarme desde aquella vez. Suelo ser muy solitaria y ermitaña, y era con mi amigo con quien me atrevía a salir a pasear o divertirme un rato. ¿Eso le hizo daño? o ¿al darle de mi tiempo  y atención él generó sentimientos por mí? o ¿él se acercó a mí solo por qué tenía otros intereses? La verdad ya no importa.

No siempre vamos a tener todas las respuestas y está bien. "A los hechos me remito", tal como solía decir mi verdugo. La realidad es que ahora nos perdimos y cada que conversamos termina en discusión o pelea. Ya no hay esa fluidez de antes.


¿Desgaste emocional? ¿La crisis nos afectó? No lo sé, el cariño existe pero ¿es cariño a nuestras versiones actuales o a los que fuimos antes de terminar la amistad? 

Espero que pueda aclarar todo esto en cuestión de días: saber si perderé definitivamente a mi mejor amigo o si podremos volvernos mejores amigos nuevamente de cero. (Esto último lo creo improbable).


Buen día Gris.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Lo jodido de AMAR

¿Has escuchado de la flor de loto?

¿Una taza de café?